La respiración y la postura

El movimiento respiratorio influye en gran manera en la postura de las personas. Veamos cómo.

¿Qué es la respiración?

La respiración es un proceso vital  por el cual introducimos oxígeno en nuestro organismo y eliminamos el CO2. El movimiento es involuntario dirigido por el sistema nervioso autónomo. Sin embargo podemos modificarlo de forma voluntaria.

Biomecánica de la respiración

La respiración se divide en dos fases: Inspiración y espiración. En cada una de ellas el cuerpo activa una serie de músculos que provocan la entrada y salida del aire.

Inspiración

Cuando inspiramos se activan los musculos diafragama, intercostales y abdominales como principales. Escalenos y esternocelidomastideo como accesorios ayudan en el proceso.

Se produce un movimiento de extensión de columna, expansión de las costillas en los tres ejes, movilización posterior de las escápulas y hombros, y anteversión pélvica. La presión negativa provocada hará que el aire se introduzca en los pulmones.

Espiración

Cuando soltamos el aire, la musculatura se relaja. Si realizamos una espiración activa, activamos los intercostales internos y abdominales.

Se produce un movimiento de flexión de columna, disminución de la caja torácica en sus tres ejes, anteriorización de escápulas y hombros y retroversión pélvica. El CO2 se expulsará.

Alteraciones de la respiración

Cuando existe una alteración de la respiración, ya sea puntual (resfriado, neumonías, tos, stress…) o crónica (patologias pulmonares como EPOC), la movilidad de la caja torácica cambiará, provocando cambios en el movimiento de todo el cuerpo. Todos hemos podido tener dolor en la espalda de tanto toser, o dolor entre las escápulas en tiempos de mucho estrés.

Al no poderse mover correctamente, nos encontraremos con dolores que pueden aparecer en todo el cuerpo: Dolor de columna (dorsal sobretodo), dolor en el pecho, dolor lumbar por la rigidez, dolor cervical…

Tratamiento

Como podeis observar, un problema respiratorio puede provocar problemas  de postura. Pero al revés también. Por ello, el tratamiento estará enfocado en dos cosas: Mejorar la capacidad ventilatoria y mejorar la movilidad.

La capacidad ventilatoria la mejoraremos realizando ejercicios que nos permitan mejorar el intercambio de gases, así como facilitar la llegada de O2 al máximo de cada pulmón. Son ejercicios específicos de la caja torácica.

La movilidad la mejoraremos, potenciando los músculos que puedan estar débiles y elastificando los que puedan estar contraidos.

Autotratamiento

Como prevención, podemos realizar unos ejercicios básicos que nos ayudarán a controlar su estado.

1.- Movimento de inspiración o expansión. Desde una postura fetal, abrazados, inspiramos lentamente levantándonos abriendo los brazos hacia atrás, cabeza atrás hasta llegar a la postura de «arco».

2.- Movimiento de espiración o retracción: Espiramos el aire lentamente, volviendo a la posición fetal.

El tiempo del movimiento de espiración debe ser el doble que el de inspiración.

 

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